
La hora de la comida es un momento privilegiado para el aprendizaje.
En este espacio, los niños aprenden a comer de forma independiente y adquieren hábitos alimentarios más saludables. La hora de la comida es un excelente espacio para conversar, permitiéndoles establecer interacciones personalizadas, cálidas y significativas, desarrollando así sus habilidades de comunicación y lenguaje.




































